Adiós supermadres, bienvenido downshift

El equilibrio entre la vida profesional, familiar y personal puede dejar de ser un tópico si la flexibilidad se hace un hueco en las empresas.

Es un término tan usado, que ya parece gastado. Antes incluso de que se haga realidad. La conciliación familiar y laboral todavía no se ha hecho efectiva y, según los expertos, la clave está en que la flexibilidad se haga un hueco en las empresas.

El 25 por ciento de las empresas españolas siguen siendo ‘muy rígidas’ a la hora de flexibilizar sus horarios laborales.

Esto fue lo que señalaron los expertos participantes en la II Jornada Nacional sobre Flexibilidad, celebrada en Oviedo y organizada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales y Comunicación de Valor Añadido (CVA).

Allí se hicieron públicos los resultados del flexímetro, un estudio que mide el nivel de implantación de las políticas de conciliación entre una muestra de 1.420 empresas.

Según el estudio, un tercio de éstas se consideran ‘bastante flexibles’, aunque hasta hace aproximadamente seis años no consideraban la conciliación de horarios como una política ‘competitiva’.

Amparo Valcarce, apuntó que “los horarios de trabajo ya no están pensados para responder a la actual estructura social. Es hora de que esto comience a cambiar”.

De ahí que una nueva filosofía de vida esté cobrando fuerza en Europa: el downshift.

Cansados de la vida materialista y de los días interminables al amparo del techo de la oficina, los downshifters han llegado a la conclusión de que no compensa trabajar tantas horas porque lo que se obtiene a cambio es difícil de disfrutar.

Según este nuevo fenómeno social, no hay dinero ni ascensos que compensen el tiempo no ocupado en otras actividades. Así, el downshift se convierte en una solución que consiste en llevar una existencia moderada, sin gastos adicionales que supongan trabajar de sol a sol. Desde 1997, hay doce millones de downshifters en Europa.

Estrategias de persuasión
Según Asunción Velasco, socia de CVA y responsable del informe, “España es el país con la jornada laboral más larga –uno de cada siete empleados sale del trabajo después de las 19 horas– y sin embargo es el menos productivo de la OCDE. Es evidente que algo falla“.

La flexibilidad es el único camino para atraer el talento a la empresa. La secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce, aseguró que “la flexibilidad es un instrumento necesario para tener competitividad y productividad, pero también para responder a los nuevos retos de una sociedad avanzada como la española”.

Y añadió, “los trabajadores de nuestro tiempo ya no responden a los mismos estímulos laborales que los del pasado: salarios, sí; pero también tiempo o incentivos formativos…

El dilema de las supermadres
El director del Departamento de Recursos Humanos de Esade, Carlos Obeso, resaltó que casi la mitad de los convenios penalizan la conciliación: “El 45 por ciento de los trabajadores encuestados asegura que su empresa sí tiene políticas de conciliación, pero no las utiliza por miedo a las represalias”.

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la conciliación familiar continúa siendo un asunto femenino.

Obeso destacó el riesgo de que la incorporación de la mujer al mundo laboral sufra una vuelta atrás, “ya que el trabajo de la mujer continúa siendo subsidiario al del hombre”.

La era de las supermadres toca a su fin. Según los expertos, ese ritmo es insostenible. Un ejemplo: en 2003, las madres trabajadoras dedicaron a sus hijos una hora más a la semana que las amas de casa en 1975.

Así, en algunos lugares, muchas trabajadoras de clase media-alta ya han iniciado un éxodo laboral para ser madres a tiempo completo.

Por ejemplo, el porcentaje de norteamericanas en el engranaje empresarial ha saltado del 29 por ciento de 1950 al 60,3 por ciento de 2000, para después desinflarse.

Actualmente ronda el 59,3 por ciento, frente al 73 por ciento de los hombres. Este descenso preocupa a las autoridades políticas y económicas, ya que podría mermar el potencial de crecimiento económico del país.

La conquista del ocio
El mercado laboral actual ha unido a tres generaciones muy distintas entre sí: la que considera el trabajo como el pilar fundamental de su vida; la que intenta conciliarlo con su vida familiar; y la que acaba de salir de la universidad y ha sido educada en un mundo gobernado por el ocio.

Carlos Obeso, explicó que “viene una generación socializada en el ocio: ya no existe esa dedicación por el trabajo ni ese ‘corporativismo’. Las nuevas generaciones quieren más tiempo para dedicarlo al ocio“.

Por eso, el equilibrio entre la vida laboral y la personal es cada vez más la estrategia diferenciadora entre las compañías.

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Vía: Expansión & Empleo / Imagen: Stock.xchng

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