Elegir entre una empresa fuerte y un buen jefe

Hace tiempo leí una interesante columna de Jack y Suzy Welch en Cinco Días donde debatían si es mejor tener un buen jefe en una empresa débil, o un mal jefe en una empresa fuerte. Siempre he pensado que tener un buen jefe es uno de los principales motivos por lo que estás en un trabajo concreto, aunque esta columna me hizo replantearme la decisión.

Si Welch tuviera que elegir entre las dos opciones, no tendría ninguna duda: escogería trabajar en una buena empresa.

Según su razonamiento, si estás en una compañía buena de verdad, sus líderes acabarán por encontrar el jefe flojo y echarlo. Puede que pase un tiempo, meses o incluso un año o más. En ese caso, puede que incluso te promocionen por haber conseguido resultados durante ese tiempo. Después de todo, todo el mundo ha estado alguna vez a las órdenes de alguien inestable, egoísta o simplemente incompetente.

Pero incluso si no te promocionan -añaden-, te compensará esperar. Podrás permanecer en tu departamento con un jefe nuevo y mejor, o cambiar de sección. Recuerda: la experiencia que acumules en una empresa fuerte, rodeado de gente inteligente, valdrá la pena, y la reputación de la compañía te proporcionará una credencial excelente para el futuro.

Ahora piensa en el otro escenario. Está claro que tener un buen jefe es una de las mejores vivencias que se pueden tener. Un buen jefe puede hacer divertido el trabajo y lo llena de sentido. Puede hacerle sentirse como en casa. Consigue que su equipo se sienta como una familia.

Pero la dinámica jefe bueno-compañía débil siempre acaba mal. Todos los jefes terminan por irse: ascendidos, despedidos o a otro departamento. Y algún día tu jefe se irá, también. De hecho los jefes fuertes de las empresas débiles son especialmente vulnerables debido al estrés de “proteger” a su gente del impacto de los grandes problemas de la firma. Esta carga puede agotarlos, o convertirlos en unos marginados en la compañía. En cualquier caso, al cabo del tiempo se marchan.

En otras palabras, las buenas vibraciones que recibe de trabajar con un buen jefe en una empresa floja son sólo temporales. Su jefe se marchará, pero la compañía seguirá ahí, y no podrá hacer nada al respecto. Estará atrapado. Conseguir un buen empleo después de trabajar en una compañía con una reputación mediocre o pobre es duro. Es casi como estar contaminado.

De alguna manera, la pregunta se reduce a elegir entre beneficios a corto y a largo plazo. A corto plazo, trabajar para un mal superior -incluso en una compañía potente- puede ser un infierno. Pero a largo plazo, cuando se haya marchado, al menos tendrás la oportunidad de salir adelante.

Trabajar para un jefe solvente puede ser un gran placer a corto plazo, desde luego, incluso si la compañía se está hundiendo alrededor suyo. A largo plazo, sin embargo, la felicidad se transformará en desasosiego. Tu jefe ya no estará ahí, y todo lo que te quedará serán credenciales de segunda categoría y un buen recuerdo.

Aunque creo que Welch tiene mucha razón, sigo pensando que es totalmente posible -y exigible hoy en día-, trabajar en una buena empresa y con un buen jefe.

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