Archive for the ‘competitividad’ Category

Empresa y web 2.0: cómo aprovechar esta oportunidad

Domingo 13 julio 2008

Hace poco estuve con Enrique Dans, del Instituto de Empresa y José Cervera, del diario 20 minutos, en el taller de trabajo.

De aquel encuentro sacamos conclusiones interesantes y confirmé muchas otras que llevaba años observando sobre la nueva comunicación: redes sociales, comunidades virtuales, blogs y web 2.0:

  1. Estamos ante un nuevo escenario empresarial y de comunicación: ahora los mercados son conversaciones.
  2. Con la web 2.0 las empresas deben cambiar la forma en que se comunican: el qué comunican y el cómo comunican.
  3. Pero la mayoría de las empresas ya no dominan la comunicación de la web. No se están enterando y hablan en otro lenguaje (“el lenguaje oficial de la compañía”). No están llevando la conversación en la red. Las empresas no saben hablar y no hay conversación.
  4. Además, las empresas ya no pueden controlar la información y es complicado que la puedan canalizar.
  5. Pero a su vez a los periodistas y medios se les está desplazando a la periferia del proceso comunicativo. Así se produce la paradoja de que la empresa puede aprovechar esta oportunidad para comunicarse directamente con la sociedad (clientes, proveedores, vecinos)

Con toda esta información, deberías plantearte estas preguntas:

  1. ¿Te atreves a aprovechar la oportunidad que ofrece esta nueva comunicación a tu empresa? Quien golpea primero, golpea dos veces.
  2. ¿Quieres conocer y gestionar tu reputación online? Las personas cada vez confían más en las opiniones que están en los medios 2.0. La gente compra un coche o electrodoméstico en las tiendas reales después de consultar y comparar online. Para muchos consumidores, la primera experiencia con la marca es online.
  3. ¿Deseas interactuar con las redes sociales, bloggers y medios de la web 2.0, conectando tus productos y servicios con ellos? Tu empresa invierte millones en sistemas CRM cuando hay millones de clientes comentando tus productos y servicios en Internet ¿Quieres saber lo que te están diciendo tus clientes para mejorar tus productos y servicios?

Si has contestado sí al menos a una de estas preguntas, no dudes en ponerte en contacto conmigo (cesaralonsoweb[arroba]gmail[punto]com) para empezar cuanto antes. No tienes tiempo que perder.

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La clave del éxito no está en ser el mejor, sino en ser diferente

Jueves 12 junio 2008

Michael Porter pasó hace unos días por Madrid para participar en ExpoManagement. Y como siempre, dijo cosas claras e interesantes, que complementan las claves de la estrategia de Porter y sus conocidas Cadena de valor y Modelo de las 5 fuerzas.

Según él, la estrategia consiste en ser único, en cambiar el mundo que nos rodea para aprovechar todo lo que podemos dar de nosotros mismos. Aplicado a una empresa, se trata de diferenciarse de la competencia ofreciendo un valor distinto al cliente para sacar mayor beneficio.

Porter apuntó que los errores que suelen cometer las empresas, son:

  • que en lugar de pretender ser distintas pretenden ser la mejor, y la mejor a veces no existe, hay varias “mejores”.
  • confundir estrategia con una acción como internacionalizarse, con una aspiración como ser el primero del mercado, o con una misión, como satisfacer a los clientes. “Se puede tener una misión, porque te hace sentir bien, aunque no sirve para nada concreto”

Una buena estrategia, concluyó Porter, debe:

  • poder explicarse en dos o tres frases
  • saber qué vender, a quién y qué necesitan
  • ser flexible, pero con continuidad.

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Vía: CincoDías

Consejos empresariales para épocas de recesión y crisis

Jueves 20 marzo 2008

El ciclo económico está cambiando y las compañías deberán cuidar a los trabajadores y ser más productivas para afrontar el nuevo ejercicio. Gabriel Villarrubia, socio director de business performance services de KPMG, propone varias medidas:
  1. Como punto de partida, revisar y ajustar la agenda del año. Se deben priorizar y elegir los proyectos más útiles en términos de rentabilidad económico-financiera, responsabilidad social o posicionamiento.
  2. Centrarse en lo que mejor se sabe hacer. Liderazgo en productos y servicios, unicidad o innovación, buena gestión de los clientes, eficiencia en costes… Es necesario ser bueno en todas ellas pero para mejorar la competitividad es necesario reforzar todavía más los puntos fuertes de la organización.
  3. Marcar diferencias con la innovación del día a día: buscar nuevas y mejores formas de trabajar. No se trata solamente de realizar grandes inversiones en I+D+i, sino en pensar de forma diferente y estar permanentemente generando buenas ideas en lo que respecta a la gestión del trabajo.
  4. Reestructurar y flexibilizar los costes fijos. Para ello, al implantar programas de reducción de costes es clave identificar correctamente dónde y cómo se puede hacer una reducción de costes y cómo se puede modificar el coste sin deterioro de la gestión.
  5. Aumentar la productividad de los activos. Las organizaciones deben optimizar sus activos y buscar de ellos el máximo rendimiento. Para ello hay que analizar la situación y eliminar aquellos activos no productivos o los que son insuficientemente productivos.
  6. Adoptar una actitud conservadora en las finanzas. Evitar la gestión financiera e inversiones agresivas. Los mercados se volverán volátiles y el crédito, los mercados de divisas y la situación económica general se encarecerán.
  7. Identificar y motivar a los gestores claves para la compañía. Sin personas no hay empresas, y en tiempos de crisis, identifique ineludiblemente el equipo clave de gestión que tiene que retener a toda costa, motívelo y trabaje en equipo. Es un valor diferencial.
  8. Ampliar y extender los mercados. Aunque parezca una contradicción, los tiempos difíciles ayudan a las compañías a buscar nuevos segmentos de mercado, que de otra manera no buscarían, o les obliga a adelantar de una vez los proyectos de expansión que muchas veces posponen. Si el mercado objetivo se estrecha, hay que ampliarlo de manera inmediata.
  9. Generar rentabilidad social y sostenibilidad. Hay que integrar los tres pilares básicos del desarrollo actual de las organizaciones: el crecimiento económico, el progreso social y los aspectos medioambientales. Todo ello debe generar oportunidades para que los profesionales desarrollen sus competencias y actitudes de la manera más eficaz posible. Una visión a largo plazo es clave para lograr este objetivo.
  10. Tener un pensamiento positivo y pensar que lo mejor está por llegar. Los tiempos de crisis generan nuevas oportunidades para los que han sabido trabajar y posicionarse mejor y para quienes han sabido anticiparse y han actuado en consecuencia.

Tipos de trabajadores: entre el saber y el querer

Viernes 23 noviembre 2007

Hace unos días, hablando con Nuria Hernández, del diario Qué!, me comentaba que estaba preparando un reportaje sobre tipologías de compañeros de trabajo, y le estaba costando encontrar información. La verdad es que no hay casi datos sobre ello en Internet, pero encontré una anotación bastante interesante en el blog de David Monreal , que os recomiendo.

En nuestro entorno podemos encontrarnos diversos tipos de personas. El trabajo es un micro cosmos en el que tenemos que convivir unos con otros, pero cada uno enfoca su carrera profesional de diversas maneras.

Hay cuatro grandes tipos de trabajadores definidos por dos parámetros saber y querer:

  • Los que saben y quieren: estos son los que tienen la capacidad, el conocimiento y el interés por mejorar. Quieren progresar, crecer y aprender más.
  • Los que saben y no quieren: terriblemente desmotivados se dedican a tomarse sus tareas de forma reactiva, a la espera de recibir instrucciones. Hacen lo mínimo, pero sus habilidades técnicas les permiten sobrevivir en el entorno.
  • Los que no saben pero quieren: en este grupo se encuentra el mayor potencial de una Compañía, se muestran muy activos e intentan aprender cuanto pueden para mejorar.
  • Los que no saben ni quieren: los trabajadores dentro de esta categoría son pasivos y desequilibran a los equipos de trabajo. Normalmente no se esfuerzan en aprender ni en mejorar sus metodologías.


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Imagen: Stock.xchng

Movimientos estratégicos, de Jorge A. Vasconcellos

Domingo 11 noviembre 2007

Jorge A. Vasconcellos toma como punto de partida batallas históricas para analizar las estrategias que llevaron a diversos ejércitos a triunfar en los enfrentamientos y propone catorce estrategias para incrementar la ventaja competitiva de una organización: ocho de defensa y seis de ataque. El objetivo de estas estrategias es indicar, desde el punto de vista empresarial, cuándo atacar y cuándo defender; cuándo entrar en el campo de batalla o emprender la retirada, cuándo formar alianzas, cómo atacar en solitario, cuándo flanquear o rodear a los oponentes y, sobre todo, qué tácticas utilizar para cada situación.

En Movimientos estratégicos el autor ilustra estas estrategias analizando compañías tales como Hewlett Packard, Ford o Kodak. En estas comparaciones identifica qué tipo de ataque o de defensa ha utilizado la empresa mencionada y si esa estrategia fue la adecuada para hacerla triunfar, o por el contrario, para empeorar la situación. Es un libro técnico y práctico que incluye detalladas explicaciones sobre cuándo y cómo debe reaccionar una organización ante las circunstancias del mercado.

Uno de los cuatro principios fundamentales de este libro dice: “No hay nada escrito de antemano. Uno puede ser pequeño y triunfar, y por la misma razón, ser grande y perder. Todo depende de lo bien que se apliquen las reglas de la guerra. el líder que sabe qué estrategia debe realizar, cuándo llevarla a cabo y cómo tener éxito con ella, triunfará. El líder rival perderá”.

Si quieres, puedes ver en este enlace los resúmenes de más libros de gestión empresarial, comunicación y marketing.

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Las empresas con políticas de conciliación son más productivas porque el trabajador está motivado

Jueves 8 noviembre 2007

Esta semana ha tenido lugar en Madrid el II Congreso nacional para racionalizar los horarios españoles, que ha debatido durante dos días sobre el valor del tiempo, la productividad como asignatura pendiente y cómo lograr una conciliación efectiva.

Ignacio Buqueras, responsable de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (Arhoe), que ha organizado el congreso, defiende que “los horarios laborales españoles son una cosa de locos. Se trabajan muchas horas, impidiendo que la persona pueda desarrollarse en cualquier sentido, lo que genera una gran frustración y, sobre todo, una gran angustia”. Hoy en día muy poca gente tiene tiempo para él mismo, para la familia y los amigos. Y pese a todo ese trabajo y todo ese esfuerzo, España es de los países con uno de los peores índices de productividad.

Según el Euroíndice IESE-Adecco (EIL), los países donde menos horas se trabaja son los más productivos. Holanda, Alemania y Bélgica encabezan el podio, mientras que Italia y España son los que menos producen, a pesar de que los españoles trabajamos a la semana más que el resto de los europeos.

“Está claro que hay que replantearse la situación y hacer como hacen el resto de países de la UE, adoptar unos horarios racionales“, señala Buqueras, cuya asociación, lleva años luchando por la extensión de jornadas laborales que permitan compaginar el trabajo y la vida personal.

Para Claudio Boada, presidente del Círculo de Empresarios, un horario laboral racional es el primer paso para lograr la conciliación de la vida laboral y personal. En su opinión, esto es “beneficioso” para la empresa porque incrementa su competitividad y le ayuda a retener el talento.

Según Pilar Gómez Acebo, presidenta de honor de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe), más del 80% de los trabajadores de empresas que llevan a cabo políticas de conciliación están más satisfechos, se sienten más involucrados con la empresa, están más motivados y, lo que es más interesante desde el punto de vista económico, son más productivos. Frente a estas empresas, las tradicionales, siguen imponen horarios eternos, sin tener en cuenta que en cada trabajador hay una persona. “La no conciliación supone una menor productividad, fuga del personal con más talento a otras compañías con políticas de conciliación, más absentismo y más personal con el síndrome del trabajador quemado, que se calcula que es uno de cada tres”, señala Gómez Acebo. El problema es que éste es el panorama mayoritario actual en España.

Pero ¿qué se entiende por conciliar? Buqueras lo tiene claro, adoptar, en los sectores donde se pueda, horarios continuos o flexibles, con salida alrededor de la seis de la tarde. Y en los sectores con permanente actividad como la sanidad y la seguridad ciudadana, implantar el sistema de turnos. Para ello, es imprescindible reducir el tiempo de comida de las dos horas y media de ahora a una hora como máximo, así como el número de reuniones ya que la mayoría se prolonga absurdamente y sin alcanzar objetivos. Otro elemento para la racionalizar los horarios es extender el uso de las nuevas tecnologías. Buqueras insiste en que con los medios técnicos disponibles se pueden reducir los desplazamientos y las horas improductivas en la oficina.

Hay que cambiar de mentalidad y acabar con la cultura de “calentar la silla” que mide la productividad por el tiempo de estancia en el trabajo. En definitiva, adoptar medidas que garanticen al trabajador los “tres ochos”: 8 horas para trabajar, 8 para dormir y las olvidadas 8 para el desarrollo personal.

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Imagen: Stock.xchng

La mitad de los jóvenes españoles sueñan con ser funcionarios

Domingo 4 noviembre 2007

Hace poco leí una columna de Manuel del Pozo en el diario Expansión llamada Yo no quiero ser funcionario. Mis padres son funcionarios y siempre me han inculcado la idea de que hay que hacer las cosas lo mejor posible y que ello requiere esfuerzo y sacrificio, por lo que es injusto generalizar. Pero creo que este texto analiza de forma certera varios problemas actuales:

  • En España aumenta el número de jóvenes con poco espíritu luchador: pese a su edad y momento vital, no tienen grandes aspiraciones y evitan asumir responsabilidades. Mientras, en los países de la Unión Europea y extracomunitarios, esta tendencia no es tan pronunciada y los jóvenes están cada vez mejor formados y mantienen las ganas por luchar y trabajar.
  • La sociedad en general (políticos, instituciones, etc.) no está potenciando el pensamiento alternativo, el espíritu innovador, y la cultura del esfuerzo y el sacrificio. Por su parte, un buen número de familias españolas está obsesionado en conseguir hijos perfectos con una asfixiante y limitadora sobreprotección. Si a esto le unimos la aceptación por parte de los padres de que los jóvenes no tienen que asumir responsabilidades, y que no hay que exigirles, el resultado puede ser explosivo.
  • Se mantiene el divorcio entre la universidad y empresa. La universidad y la enseñanza en general, sigue sin lograr tomarle el pulso al mundo laboral real.
  • Pese a todo siguen surgiendo jóvenes que se arriesgan y defienden que compensa emprender, que ver crecer tu propia compañía no se puede comparar con nada, y que puedes llegar a realizar tus sueños. Jóvenes que demuestran con esfuerzo que la vida es demasiado bonita como para no hacer en ella lo que uno desea.

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Cómo afrontar el día con un nivel alto de energía (Gestión de tiempo)

Domingo 21 octubre 2007

Las personas que ven todas sus futuras obligaciones como una masa de tareas no estructurada, desorganizada, mezclan lo grande y lo pequeño, sin orden ni concierto. Por este motivo, su cerebro está totalmente ocupado procesando multitud de pequeños detalles no relacionados entre sí y les es imposible distinguir lo importante de lo trivial. Esta sobrecarga del cerebro se denomina Flapsi Hapsi.

Si logras evitar este problema, afrontarás el día con un nivel de energía alto, lo que te mantendrá creativo y activo durante la jornada.

¿Cómo puedes mantener alto tu nivel de energía?

  • Dirígete por objetivos: ten definidos propósitos claros para todo el día, pero que sean realistas. En caso contrario, el resultado será frustrante.
  • Asigna prioridades a las tareas.
  • Termina lo que empieces: tener muchas cosas empezadas a la vez descentra el pensamiento. Lo que se completa, da un sentimiento de logro.
  • Sé amable contigo mismo: dedica unos minutos al día para descansar, pasear o echar una cabezadita reparadora. Verás como así la jornada te cunde mucho más.
  • Enfrentaté a lo más duro o peor, primero. Deja lo trivial para los momentos de poca energía.

Por otra parte, descarga al cerebro de todas las cosas inútiles que puedas, para que se concentre en lo importante. Ahí van una serie de consejos:

  • Escribe tus ideas en una lista, en el momento que se te ocurran. Aliviarás al cerebro consciente de carga innecesaria.
  • Si preparas un plan para el próximo periodo de planificación, antes de que termine el actual, el cerebro subconsciente trabaja sobre el futuro plan sin que te des cuenta y tendrás nuevas ideas para mejorar los resultados.
  • Si quieres disfrutar de lo que te queda de tarde, al finalizar el trabajo, no te vayas sin dejar todos los cabos atados, aunque sea sólo sobre el papel. Deja la planificación para el día siguiente sobre la mesa para verla mañana a primera hora.

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Fuente: Curso del IESE sobre La gestión del tiempo directivo impartido por Nuria Chinchilla

La gestión del tiempo directivo (IESE – Nuria Chinchilla)

Domingo 21 octubre 2007

He estado releyendo un curso del IESE sobre La gestión del tiempo directivo que dio la profesora Nuria Chinchilla, y he recuperado algunos apuntes sobre este tema.

A veces nos parecemos más a una marioneta, dirigiendo a nuestro equipo de forma reactiva, que a un director de orquesta. Y con frecuencia confundimos dirección con improvisación. Nosotros debemos ser quienes controlemos nuestra vida profesional y el tiempo, siendo proactivos.

Una cuestión importante es tener claro que no se trata de hacer más cosas, sino de hacer las cosas idóneas, para reducir el agobio que produce el exceso de trabajo pendiente. Lo que realmente cansa y produce estrés es el trabajo pendiente, no el ya realizado.

La primera causa de nuestra mala gestión del tiempo, somos nosotros mismos, con nuestros malos hábitos y la forma incorrecta de utilizarlo.

Plantéate estas preguntas:

  • ¿Tienes desordenada la mesa?
  • ¿Prolongas a veces el rato para tomar café o para comer?
  • ¿Das largas a las cosas y las pospones?
  • ¿Te detienes frecuentemente durante la jornada a charlar con los colegas de trabajo?
  • ¿Lees artículos que te han tentado, cuando deberías estar trabajando en otras cosas?
  • ¿Realizas llamadas y tareas particulares durante las horas de trabajo?
  • ¿Navegas sin rumbo por internet, chateas o reenvías cadenas de e-mails durante las horas de trabajo?

Según Nuria Chinchilla, si contestas afirmativamente a una o más de estas preguntas, eres culpable de autointerrupciones. Sé consciente de la frecuencia con la que rompes el flujo de tus pensamientos y retardas el avance del trabajo.

Y también, plantéate si tú eres un elemento perturbador para otras personas. Analiza tus llamadas y visitas espontáneas durante la última semana y evalúa si tu objetivo realmente justificaba las interrupciones.

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