Archive for the ‘felices’ Category

Gracias a todos

Jueves 19 abril 2007

No todos los días se llega a las 100 anotaciones en un blog, así que hoy, voy a tomarme la licencia de escribir sobre un tema personal, algo que no suelo hacer. El tema es tan sencillo como dar las gracias a todos los implicados en la operación de hace unas semanas de mi hija María, que por diversos motivos era una intervención de riesgo y con no pocas complicaciones. Gracias a:

– El Dr. Luis Escribano, por ser durante todos estos años nuestro asesor y guía, estando siempre disponible a cualquier hora del día, estuviese a 10 o a 300 Kms. Y gracias por su absoluta dedicación y compromiso por la lucha contra la Mastocitosis, primero en el Hospital Ramón y Cajal y ahora en la SESCAM.
– La Dra. Belén de la Hoz, del Hospital Ramón y Cajal, por su completa dedicación y por ser nuestro ángel de la guardia en ausencia del Dr. Luis Escribano.
– El Dr. Alfonso Denia y su equipo, por su compromiso con la mejora de la paciente y su buen hacer en la mesa de operaciones.
– Los profesionales de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Ramón y Cajal: anestesistas, personal de apoyo y demás cirujanos, por su excelente atención y trato humano.
– Las profesionales del área de Cirugía Infantil del Hospital Ramón y Cajal, por dedicación durante todo el tiempo que hemos estado en planta.
Cristina Teodosio y María Jara del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca, por las facilidades que nos han dado en todo momento.
– La Asociación Española de Enfermos de Mastocitosis, por estar ahí, canalizar toda la información sobre la enfermedad y hacer fuerza en un tema tan necesario como las Enfermedades raras.
– A todos los Doctores Sonrisas de la Fundación Theodora, por hacer más llevaderas las estancias de todos los niños en los hospitales.
– A todos aquellos que no figuran aquí y que con su trabajo diario han ayudado a que la operación llegase a buen fin: enfermeras, administrativos, celadores, personal externo y de apoyo…

A todos, gracias.

Imagen: Stock.xchng

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El Zen de la empresa (6): A problemas complicados, soluciones sencillas. Menos es más

Martes 27 marzo 2007

El progreso es simple. Cualquier tonto puede hacer las cosas más grandes, más complejas, más violentas. Se necesita un toque de genio –y mucho valor- para avanzar en la dirección opuesta. Albert Einstein.

Uno de los pilares del Zen es: menos es más.

Simplifica tu vida.
Cuanto más reducido sea el número y tamaño de las posesiones materiales, más sencillo y económico te resultará ocuparte de ellas. Libérate de compromisos y obligaciones innecesarias para disponer de tiempo y poder hacer lo que realmente quieres.

Pon fin al trabajo no productivo
El trabajo no productivo es el tiempo que dedicamos a sacar punta a los lápices, limpiar el escritorio, hacer llamadas innecesarias, ir a por otra taza de café, organizar la agenda, hacer informes, reunir datos y otras ocupaciones que nos convencemos de que se tienen que hacer antes de dedicarnos al trabajo real. Una cierta cantidad de trabajo no productivo es necesario y no se puede evitar. Hay que eliminar el trabajo no productivo que se puede evitar.

Hay dos razones que explican el trabajo no productivo:

  1. No queremos hacer lo que tendríamos que estar haciendo.
  2. No tenemos nada que hacer, pero queremos aparentar estar ocupados.

En la actual era de la adicción al trabajo, las labores no productivas alcanzan un grado de complicación impensable. Es el fenómeno que hace que, en muchos casos, parezca imprescindible permanecer entre diez y doce horas en el trabajo.

Cuando el problema es uno mismo.
Séneca decía que No es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos a hacerlas, es justamente porque no nos atrevemos que se vuelven difíciles.

Dirigir las culpas al exterior es una excelente forma de quedarse tranquilo, pero no ayuda a resolver el problema. Puesto que no podemos cambiar la coyuntura, la situación de la empresa, ni nuestros jefes, ¿qué tal si empezamos por nosotros mismos?

Para ello sólo hay que abrir los ojos. Si nos detenemos a observar aquello que hacemos bien, lo que hacemos a medias y lo que hacemos mal, encontraremos un campo inmenso de superación personal.

Contenido relacionado:

  1. El Zen de la empresa (1): Introducción
  2. El Zen de la empresa (2): trabajar aquí y ahora
  3. El Zen de la empresa (3): Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución
  4. El Zen de la empresa (4): la empresa con zendo – el jefe espiritual
  5. El Zen de la empresa (5): be water my friend, fluye sin fricciones

Vía: El zen de la empresa /Imagen: Stock.xchng

Consejos para ser feliz de Rojas Marcos

Sábado 24 marzo 2007

El psiquiatra Luis Rojas Marcos ha estado esta semana en Madrid invitado por la Ministra Elena Salgado, para apoyar la Estrategia de Salud Mental del Ministerio y de las Comunidades Autónomas. En su intervención, defendió que no basta con curar las enfermedades mentales, sino que hay que enseñar a fortalecer el sistema inmunológico cerebral, fomentar el optimismo, la solidaridad y la felicidad. Sus principales consejos son:

  1. Lo primero es comunicarse. Rojas Marcos obliga a sus pacientes a hablar cada día con seis personas. Esta es una manera de mantener bien altas las defensas mentales.
  2. Una pizca de ejercicio físico. El deporte y la actividad son dos antidepresivos potentísimos. “Mejoran el estado físico de las personas, pero sobre todo mejoran su salud mental. Una hora al día es suficiente”.
  3. Un puñadito de ayuda a los demás. Una hora a la semana de actividades de voluntariado también es suficiente. “La inutilidad es uno de los sentimientos más paralizantes”.
  4. Unas buenas dosis de espiritualidad. La espiritualidad es otro potente activador de las defensas.
  5. Vida en equipo. Es bueno formar parte de un grupo “porque uno afronta mejor la adversidad si tiene con quién compartir el dolor”.
  6. Ocupaciones y aficiones diversas. Diversificar las relaciones, las ocupaciones y las aficiones.

Según Rojas Marcos, el 11 de septiembre y la guerra de Irak nos han hecho más vulnerables. “Creemos en una vida larga, completa y saludable. Y nos hemos creído con derecho a ello. Estos acontecimientos nos han devuelto a la realidad y nos han recordado que somos vulnerables. ¿Cómo superarlo? Disfrutando de las cosas pequeñas y viviendo al día”.

Vía: CincoDías / Imagen: Stock.xchng

"Muchas empresas no son conscientes de que están destruyendo la ecología humana"

Miércoles 17 enero 2007

Justo Villafañe, presentó ayer el libro de Nuria Chinchilla Ser una empresa familiarmente responsable. ¿Lujo o necesidad?, de la Editorial Pearson. La frase más contundente de Nuria Chinchilla, profesora del IESE y directora del Centro Internacional Trabajo y Familia, fue: “La falta de prácticas que permitan conciliar familia y trabajo hace que muchas empresas no sean conscientes de que están destruyendo la ecología humana”.

El resto de la presentación no tuvo desperdicio. Estas son algunas de las ideas:

  1. Cada vez es más común y necesaria la conciliación entre la vida familiar y laboral. Se están experimentando fuertes cambios en las relaciones sociales, familiares y laborales que plantean a empresarios, trabajadores y Administraciones Públicas la necesidad de construir entornos laborales más humanos, a la vez que más productivos y competitivos.
  2. Antes que ámbitos enfrentados, familia y trabajo constituyen escuelas de competencias y son dos ámbitos sinérgicos.
  3. La familia del empleado empieza a ser importante pasando a convertirse en un nuevo stakeholder de la empresa. Según una encuesta realizada por el Family and Work Institute, un gran número de personas cambiaría algunas compensaciones y beneficios por flexibilidad para poder reconciliar la vida laboral, familiar y personal.
  4. El coste de la no conciliación es más alto que el de la conciliación, aunque resulte a veces más difícil de vislumbrar.
  5. En España se produce un alto desperdicio de talento femenino por la falta de flexibilidad de las empresas.

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Conciliar sólo tiene ventajas

Domingo 14 enero 2007

Conciliar tiene mucho que ver con la capacidad para ser más eficaces. Rosa García, presidenta de Microsoft, lo resumen en esta frase: “Para poder cenar con mi familia he aprendido a no perder un minuto de mi tiempo y a respetar el tiempo de los demás”.

Y tiene sus ¿inconvenientes?: “Que los caraduras se aprovechen de la flexibilidad de horarios y vivan del trabajo de los demás. Pero por un garbanzo negro no se va a perjudicar a toda la plantilla”, opina Jaime Pereira, director de Consultoría Estratégica de Psicosoft y ex director de Recursos Humanos de Sanitas.

Entonces, ¿cuáles son las verdaderas ventajas?

1. Productividad

La incrementa, porque rendimiento=capacidad+motivación. Y está demostrado que los empleados que concilian vida familiar y profesional se sienten más satisfechos en el trabajo que los que no lo hacen. Es además, un factor de atracción y fidelización de los mejores profesionales. Los trabajadores están más motivados y no necesitan buscar otro trabajo.

2. Imagen y marca

Es un elemento diferenciador de la competencia. Las personas que integran una organización influyen de forma determinante en la percepción que los clientes tienen de la compañía, y la conciliación, a la larga, refuerza la imagen de la empresa y su marca. Incrementa la satisfacción por el trabajo profesional y mejora la creatividad y la innovación de los empleados que gozan de este beneficio social.

3. Responsabilidad.

Mejora el ambiente laboral. La plantilla de este tipo de empresas es más sana, menos estresada y más equilibrada. Conciliar la vida personal y familiar reduce la competitividad insana y mejora las relaciones personales. Se refuerza el sentido de la responsabilidad. El trabajo deja de ser un castigo. La satisfacción, la alegría y el buen humor se contagian. En definitiva, se reducen los costes y se obtiene una mayor rentabilidad.

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Vía: CincoDías / Imagen: Stock.xchng

Contentos en el trabajo

Martes 5 diciembre 2006

Según el índice Kelly Global Force, que ha encuestado a 78.00 empleados en 28 países, el 67% de los españoles está contento o muy contento con su trabajo actual. Nos encontramos en el 6º puesto en valoraciones positivas en cuanto al trabajo, pero en cambio los jefes obtienen un aprobado justito (6,3 sobre 10).

Los países con los trabajadores más contentos son Dinamarca, Méjico y Suecia, y en el lado contrario se encuentran Hungría, Rusia y Turquía. La calidad de los jefes ha sido evaluada en función de sus habilidades de comunicación, liderazgo, el espíritu de equipo y la delegación de tareas y responsabilidades.

Un dato preocupante es que el 48% de los trabajadores dice haber recibido pocas veces o nunca algún tipo de recompensa por parte de sus superiores por el trabajo bien hecho. Según Ignacio Pérez Cuevas, director general de Kelly Services en España, “es necesario conocer qué es lo que hace tener un equipo de trabajo contento y motivado porque los trabajadores que están felices en su trabajo son los más productivos. Los mejores directivos lo entienden y proporcionan a la gente un trabajo interesante y desafiante.” Continúa explicando que “el simple hecho de que un jefe dedique un momento de su tiempo para felicitar o reconocerle a un trabajador su trabajo bien hecho, o proporcionarle un feedback constructivo, puede suponer una diferencia importante en la percepción del trabajador sobre su organización. Muchos directivos lo reconocen, pero no siempre se pone en práctica porque a veces los directivos están tan ocupados que pasan por alto el cuidar la interrelación con las personas”.

Vía: Cinco Días

"El estrés no es un problema individual sino de la organización"

Lunes 30 octubre 2006

Fred Zijlstra, catedrático en Psicología Cognitiva y del Trabajo de la Universidad de Maastricht, asegura que las principales causas del estrés son cómo organizamos el trabajo, el clima en las organizaciones y cómo los jefes y managers tratan con la plantilla, si les apoyan o no. Aparentemente la solución no es muy compleja y máxime cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) predice que la enfermedad mental será en 2020 la segunda causa de incapacidad laboral.

Falta comunicación en la era de la comunicación y sobra estrés. El catedrático dirigió el proyecto Stress Impact entre 2002 y 2006, financiado por la Unión Europea, que ha visto la realidad en seis países. Según Zijlstra, la principal causa del estrés es que nuestra vida laboral ha cambiado considerablemente. “Hay varios factores perversos que actúan conjuntamente. Por ejemplo, se ha incrementado la competición económica. La tecnología de la información por otro lado ha cambiado la forma en que trabajamos y también lo que esperamos del trabajo. No hace falta que estemos en el trabajo de nueve a cinco, incluso por la tarde con el ordenador podemos comprobar el e-mail o mirar internet. Y los móviles nos hacen disponibles para el trabajo 24 horas del día”.

Asimismo, el especialista asegura que “el estrés afecta a todos aquellos que les gusta trabajar duro, dan mucho de sí mismos, pero al final detectan que la organización no siempre lo reconoce y recompensa de la forma apropiada. Y no se trata de una recompensa económica sino psicológica, se trata de sentirse recompensado. Por eso es importante también que los jefes tengan las habilidades sociales adecuadas para reconocer quién está haciendo qué para poder recompensarle de la forma adecuada.”

Así, el experto concluye que es difícil un tratamiento de este mal. “Es bastante complicado. Hay que darse cuenta de que el estrés no es un problema individual, es más a nivel de la organización y tal vez social”, puntualiza.

La importancia del "salario emocional"

Viernes 27 octubre 2006

Paco Muro -es decir, Otto Walter-, además de escribir libros interesantes -véase El pez que no quiso evolucionar e Ir o no ir, hacia el compromiso de vivir y trabajar con calidadedita todos los años un estudio atractivo sobre las relaciones laborales. El último, que presentó ayer a los medios, se llama ¿Qué nos quita las ganas de seguir trabajando?

La principal razón que lleva a un profesional cualificado a permanecer o abandonar una empresa es el ‘salario emocional’, por delante de muchos otros factores, según se desprende de las conclusiones de este estudio. Es decir, las razones que llevan hoy día a los profesionales cualificados españoles del mundo empresarial a permanecer en una compañía o abandonarla son fundamentalmente de tipo emocional.

La justicia y la coherencia dentro de la empresa, la calidad de dirección de negocio y de personas, y una buena relación con el jefe y los compañeros, es decir, un clima laboral adecuado, son las razones que esgrimen los más de 1.300 profesionales encuestados para este estudio como las principales causas para marcharse a otra empresa.

Según los resultados del estudio, el factor que predomina por encima de todo son las posibilidades de desarrollo que ofrece la propia empresa para sus empleados, seguido por sentir que la empresa “tiene un buen proyecto”, es decir, que “mi trabajo sirve para algo”, afirma Muro.

En este sentido Muro señala que “la gente no cambia de empresa, cambia de jefe”. “Es muy importante sentir que tienes un jefe competente, que sabe dirigir la empresa y las personas”, explica.

Es decir, los profesionales buscan en primer lugar, trabajar para una empresa y un proyecto interesante, y que su trabajo valga para algo. Por ello “necesitan creer en la dirección de la empresa y desarrollar su trabajo en un clima laboral adecuado”, concluyó Muro.

“El humanizar a las empresas y dar más importancia a las relaciones y a la calidad de dirección sólo puede ser bueno para la productividad y la competitividad”, agregó.

En conclusión, para lograr retener talentos la única ‘receta’ eficaz es, en palabras de Muro, “lograr un entorno exigente, eficaz y positivo”. “Y eso sólo se consigue si se cuidan todos estos aspectos”.

Algo sobre mí

Miércoles 9 noviembre 2005

Hola, soy César Alonso Peña y vivo en Madrid (España). Me dedico al mundo de la comunicación y el marketing de forma profesional desde 1995 y en este tiempo he trabajado en medios de comunicación, productoras audiovisuales, agencias de comunicación y publicidad, y gabinetes de comunicación de grandes empresas.

Entre mis clientes a los que he prestado servicios de comunicación y marketing, están Walt Disney, General Motors, NH Hoteles, Coca-Cola, El Corte Inglés, Banco de Sabadell u Osborne.

Desde el año 2000 me he especializado en la comunicación del sector seguros y salud, investigando muy especialmente sobre la comunicación digital y la comunicación interna.

Compatibilizo mi trabajo diario con otras actividades profesionales como impartir cursos (P.e. Centro de estudios Adams, Universidad de Salamanca) y la escritura de libros y artículos especializados.

Os recomiendo leer el libro ¿Qué hacer cuando el marketing se transforma en un campo de minas?, con casos de la Harvard Business Review. No tanto porque haya colaborado en él sino porque contiene los pensamientos precisos de grandes estrategas con los que tengo la suerte de compartir algo más que la profesión, como Fernando Trías de Bes, profesor de ESADE y coautor de La buena suerte, Pedro Antonio García López, Director de Comunicación de Coca Cola, Antonio Núñez, Director de Estrategia de Saatchi & Saatchi, o Fernando Natera, Director de Comunicación e Imagen de PricewaterhouseCoopers

Si quieres hacerme llegar cualquier comentario o idea, no dudes en hacerlo en cesaralonsoweb@gmail.com o a través de:

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No siempre ‘más rápido’ significa ‘mejor’

Jueves 20 octubre 2005

Carl Honoré, autor de ‘El elogio de la lentitud’, escribe en el boletín In&Out de ESADE sobre el movimiento mundial que ha fundado. La base de su filosofía es la siguiente:

En nuestro mundo acelerado, en el que nos falta tiempo, todos sentimos la presión de hacerlo todo más rápido.

El problema es que no siempre “más rápido” significa “mejor”.

Sin embargo, existe una alternativa a este frenesí por las prisas. Por todo el mundo, la gente está reduciendo el ritmo de formas distintas –y, en consecuencia, consigue llevar una vida más rica y más productiva.

No es necesario rechazar la tecnología, dejar el trabajo o irse a una comuna. Simplemente, ir más despacio cuando es razonable hacerlo.

Nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido antepone la cantidad a la calidad. Disminuyendo el ritmo, utilizando el tiempo más inteligentemente, podemos hacer mejor las cosas y disfrutar más de ellas.

No siempre ‘más rápido’ significa ‘mejor’

Jueves 20 octubre 2005

Carl Honoré, autor de ‘El elogio de la lentitud’, escribe en el boletín In&Out de ESADE sobre el movimiento mundial que ha fundado. La base de su filosofía es la siguiente:

En nuestro mundo acelerado, en el que nos falta tiempo, todos sentimos la presión de hacerlo todo más rápido.

El problema es que no siempre “más rápido” significa “mejor”.

Sin embargo, existe una alternativa a este frenesí por las prisas. Por todo el mundo, la gente está reduciendo el ritmo de formas distintas –y, en consecuencia, consigue llevar una vida más rica y más productiva.

No es necesario rechazar la tecnología, dejar el trabajo o irse a una comuna. Simplemente, ir más despacio cuando es razonable hacerlo.

Nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido antepone la cantidad a la calidad. Disminuyendo el ritmo, utilizando el tiempo más inteligentemente, podemos hacer mejor las cosas y disfrutar más de ellas.

No siempre ‘más rápido’ significa ‘mejor’

Jueves 20 octubre 2005

Carl Honoré, autor de ‘El elogio de la lentitud’, escribe en el boletín In&Out de ESADE sobre el movimiento mundial que ha fundado. La base de su filosofía es la siguiente:

En nuestro mundo acelerado, en el que nos falta tiempo, todos sentimos la presión de hacerlo todo más rápido.

El problema es que no siempre “más rápido” significa “mejor”.

Sin embargo, existe una alternativa a este frenesí por las prisas. Por todo el mundo, la gente está reduciendo el ritmo de formas distintas –y, en consecuencia, consigue llevar una vida más rica y más productiva.

No es necesario rechazar la tecnología, dejar el trabajo o irse a una comuna. Simplemente, ir más despacio cuando es razonable hacerlo.

Nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido antepone la cantidad a la calidad. Disminuyendo el ritmo, utilizando el tiempo más inteligentemente, podemos hacer mejor las cosas y disfrutar más de ellas.

No siempre ‘más rápido’ significa ‘mejor’

Jueves 20 octubre 2005

Carl Honoré, autor de ‘El elogio de la lentitud’, escribe en el boletín In&Out de ESADE sobre el movimiento mundial que ha fundado. La base de su filosofía es la siguiente:

En nuestro mundo acelerado, en el que nos falta tiempo, todos sentimos la presión de hacerlo todo más rápido.

El problema es que no siempre “más rápido” significa “mejor”.

Sin embargo, existe una alternativa a este frenesí por las prisas. Por todo el mundo, la gente está reduciendo el ritmo de formas distintas –y, en consecuencia, consigue llevar una vida más rica y más productiva.

No es necesario rechazar la tecnología, dejar el trabajo o irse a una comuna. Simplemente, ir más despacio cuando es razonable hacerlo.

Nuestra obsesión por hacerlo todo más rápido antepone la cantidad a la calidad. Disminuyendo el ritmo, utilizando el tiempo más inteligentemente, podemos hacer mejor las cosas y disfrutar más de ellas.

La paradoja de la buena vida y el tiempo que dedicamos a lo que nos hace felices

Jueves 20 octubre 2005

Fernando Tr�as de BesFernando Trías de Bes, en el boletín In&Out de ESADE, comenta que ahora tenemos más tiempo que nuestros antepasados, “pero se espera que hagamos tal número de cosas que tenemos la sensación de que no hay suficiente. Lee Burns, un economista norteamericano, describe este hecho como la «paradoja de la buena vida». Tenemos tanta ansiedad por acometer todo lo posible, que acabamos por no disfrutarlo. Tenemos una vida más rica, pero menos satisfactoria.”

“El profesor Richard Layard, de la London School of Economics”, continúa, “publica los resultados de un interesante estudio que compara el tiempo dedicado a diversas tareas con la felicidad que las personas dicen les produce. Por orden, las tareas que más alegrías dan son:

  1. el sexo
  2. vida social después del trabajo
  3. salir a cenar
  4. descansar
  5. comer
  6. hacer deporte
  7. rezar

A todas estas actividades la sociedad dedica el 23 % del tiempo semanal.

Las actividades más odiadas son, empezando por la más rechazada:

  1. el rato de desplazamiento por la mañana para ir al trabajo
  2. trabajar
  3. el tiempo de desplazamiento que supone volver del trabajo a casa
  4. ¡cuidar de los niños!
  5. las tareas del hogar

A estas cinco actividades la sociedad dedica el 42 % del tiempo semanal.”