Archive for 28 febrero 2007

El zen de la empresa (4): la empresa con zendo – el jefe espiritual

Miércoles 28 febrero 2007

No puedes guiar a nadie más lejos de lo que tú mismo hayas llegado. Gene Mauch.

Además de optimizar el trabajo y los recursos para lograr determinados objetivos, un directivo con empleados a su cargo es ante todo un gestor de personas. Más concretamente, es un gestor de sentimientos humanos.

Muchas personas con responsabilidades directivas no poseen esta capacidad y deben renovar constantemente su equipo, con el gasto de tiempo y energía que supone enseñar una y otra vez las funciones a realizar.

Las corporaciones con éxito, en cambio, procuran conservar y mantener motivados a sus mejores empleados. Una plantilla estable, formada y que avanza en una misma dirección, es la mejor garantía para el éxito de un departamento.

El líder espiritual
Lo primero que debe transmitir el directivo con personal a su cargo es seguridad. En tiempos cambiantes en los que todo parece derrumbarse a nuestro alrededor, es importante que alguien marque la pauta, muestre un camino claro a seguir.

Nada resulta más desesperante y desmotivador para los trabajadores que un jefe inseguro que cambia de idea constantemente y obliga a hacer tareas en balde. Cuando cunde la impresión de que la barca no va a ninguna parte, los marinos simplemente dejan de remar.

La empatía es la clave
Por mucha visión de empresa que tenga un jefe, nunca logrará grandes objetivos si carece de una herramienta imprescindible para trabajar con seres humanos: la empatía.

Las personas que son incapaces de ponerse en el lugar de los demás, tropiezan una y otra vez con la misma piedra y nunca llegan a entender dónde estaba el error. Este tipo de líderes están condenados a rodearse de un equipo poco fiel, que a la mínima oportunidad abandonará el barco en busca de una mejor sintonía con sus nuevos superiores.

Para entender las motivaciones y dificultades de un empleado es indispensable vaciarse de uno mismo y encarnarse en esta persona.

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Vía: El zen de la empresa

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Consejos para buscar empleo eficazmente (Ray & Berndtson)

Miércoles 28 febrero 2007

He leído hace poco un artículo de José Medina, presidente de la empresa de búsqueda de ejecutivos Ray & Berndtson, en la que da varios consejos sobre cómo buscar empleo eficazmente. Aquí va un resumen.

Buscar empleo desde el puesto de trabajo actual o en situación de desempleo implica moverse, una labor que frecuentemente nos sitúa en la tesitura de tener que elegir entre varias opciones y tomar decisiones con información incompleta y/o cierta presión por el paso del tiempo.

Después de la muerte de un ser querido y del divorcio, la pérdida del empleo es el evento que mayor infelicidad y desasosiego genera en el ser humano. El cambio de trabajo, es un proceso que se vive con dudas, incertidumbre, y a veces una buena dosis de ansiedad.

1. Ponte a trabajar desde hoy. Adopta una actitud proactiva. Anticípate y muévete. Madruga y trabaja duro.

2. Utiliza varias vías. No te limites a una sola empresa de selección y pon en marcha otros contactos.

3. Aplica la ‘Ley de Pareto’. Concentra tus esfuerzos y no te diluyas. Selecciona con criterio. Un veinte por ciento de las opciones te proporcionará el ochenta por ciento de posibilidades. Concéntrate en este veinte por ciento.

4. Trabaja tu red de contactos, tanto formal como informal, con amigos y profesionales. El mercado de trabajo es muy grande y sólo se cubren entre el diez y el veinte por ciento de los puestos mediante empresas de selección profesional.

5. Evita el síndrome ‘Rebeca’. No te limites a más de lo mismo y amplía tu horizonte de posibilidades. Tu próxima novia no tiene que ser necesariamente como la anterior. Explora otros sectores y puestos donde tus capacidades se puedan aplicar eficazmente.

6. Persevera hasta el éxito. Este punto es el más importante, y puede sustituir a todos los demás. No desfallezcas, date palmadas en la espalda, automotívate.

7. Pide consejo. Sobre todo, a buenos amigos y a profesionales.

8. Aprende a decir no. No te quedes con el primer grano de maíz que te surja por el camino. Analiza y reflexiona bien cada opción.

9. Contempla el autoempleo como alternativa. Trabajarás más, aprenderás más, te divertirás más, y, probablemente, ganarás más de lo que te esperabas. Tendrás además mayor control sobre tu carrera, tu futuro y tu vida.

10. Deja abiertos caminos y puentes. No rompas la relación si descartas algún puesto o te descartan. Lo que no ha podido ser hoy puede serlo mañana. Trata de obtener feedback de tus entrevistas.

11. Cuida el cómo. No transmitas el mensaje de que buscas a la desesperada. Con aplomo y de forma serena, manifiesta que te estás planteando un cambio de orientación en tu carrera, que has cubierto una etapa y exploras opciones en tu desarrollo profesional.

12. Márcate objetivos ambiciosos pero realistas. Que la distancia entre tus capacidades y experiencia y tus objetivos sea razonable.

Vía: Expansión & Empleo

El zen de la empresa (3): Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución

Martes 27 febrero 2007

Si un problema no tiene solución, agrándalo. D. D. Eisenhower.

El Zen aconseja a veces agrandar un problema que no se ha conseguido resolver hasta el momento. Como dice el proverbio chino: Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.

Lo difícil como trampolín.

Cada crisis es una oportunidad de engrasar las herramientas personales y subir el listón de lo que somos capaces de hacer. Esto explica por qué cuando la situación se pone realmente difícil llega la solución milagrosa. Nos empleamos tan a fondo que llegamos a movilizar todos nuestros recursos.

La muerte es el no conflicto.

El ser humano es depredador y necesita ir en pos de objetivos. Quitarle la lucha, el instinto cazador, es como recluir un felino en una jaula en la que apenas puede moverse.

Los retos son la vida.

La próxima vez que te encuentres ante un lío gigantesco, considéralo una oportunidad. Serías mucho menos sin ese reto. El tamaño del ser humano lo dan las dificultades a las que se enfrenta día a día.

El ser humano necesita una cota mínima de esfuerzo –e incluso sufrimiento- para mantener la salud mental. Así como un automóvil que esté aparcado varios años sin ser utilizado, acaba no arrancando, una vida sin exigencias ni retos acaba reduciendo los recursos de la persona.

Ante todo, mucha calma.

En realidad, son nuestra irritación y ansiedad internas las que nos pueden hacer percibir el entorno como opresivo. Cuando nos sentimos interiormente bien, en calma y satisfechos, incluso una situación difícil se nos antoja manejable. Si decidimos actuar al respecto, seremos más eficaces haciéndolo con calma. La frustración interna es la que crea, directa o indirectamente, los enemigos.
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Vía: El zen de la empresa / Imagen: Stock.xchng

El zen de la empresa (2): trabajar aquí y ahora

Martes 27 febrero 2007

La verdadera generosidad hacia el futuro consiste en entregarlo todo al presente. Albert Camus.

Una empresa y sus empleados no viven de las horas de trabajo consumidas, sino del trabajo realizado. Asumir esto es un primer paso para centrarse en el momento presente y disparar la eficacia. ¿No sería más efectivo analizar y especular menos y empezar a remar con energía?

Si los trabajadores y los directivos tuvieran la disciplina de los monjes Zen –cuando meditan, sólo meditan; cuando comen, sólo comen; cuando trabajan, sólo trabajan-, ocho horas serían más que suficientes para abordar con eficacia las tareas.

En la práctica, se ha demostrado que las horas extras no suelen compensar las carencias en el funcionamiento de una empresa. Si se acostumbra a un trabajador a una jornada de diez horas, instintivamente ralentizará el ritmo de trabajo porque sabe que “tiene tiempo” para realizarlo.

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Decálogo de la Comunicación de Crisis

Jueves 8 febrero 2007

La gente de Burson-Marsteller, maneja un Decálogo de la Comunicación de Crisis que es interesante. Este es su contenido:

  1. No especular. Las primeras horas de una crisis se caracterizan por la escasez de información y la poca fiabilidad de los datos. Debe informarse sobre lo que se sabe y sobre lo que se está haciendo para responder a la situación, pero no aventurar hipótesis que no se sostengan con datos. Pero no especular no impide que otros lo hagan. Ante rumores o informaciones erróneas hay que responder rápida y ponderadamente.
  2. No aplicar una “cerrojazo informativo”. Aunque en principio parezca contradictorio con el consejo anterior, las fuentes “oficiales” en una crisis –la empresa o entidad que la sufre o que tiene la responsabilidad de su gestión—deben ser asequibles permanentemente para los medios de comunicación. Es mejor decir “no hay información nueva” que “no hay información”. Si las fuentes inmediatas no dan información, los medios la buscarán con otros interlocutores.
  3. No mentir. Nunca. Jamás. Si, inadvertida o accidentalmente, se ha dado una información errónea, tomar rápidamente las medidas para corregirla. Una vez rota la credibilidad con los medios y la sociedad es imposible recuperarla.
  4. Dar la cara y atender al plano emocional que desencadenan los hechos entre los afectados. Mostrar preocupación, interés y empatía no significa asumir responsabilidades ni aumenta el riesgo de posteriores demandas judiciales. Los afectados –y los medios y sus audiencias—quieren ver a personas “con cara y ojos”. Cuando no es así, la sensación que se transmite es nefasta.
  5. No intentar impedir el acceso de los medios de comunicación al lugar de los hechos y restringir este acceso solo en aras de la seguridad de los periodistas y la facilidad de maniobra de los equipos de emergencia.
  6. Establecer, cuando la situación lo requiera, canales de comunicación directa con afectados, empleados, familiares y otros grupos a través de líneas telefónicas 900 atendidas por personal cualificado, sitios web, puntos de información sobre el terreno, etc.
  7. Compartir regularmente la información de que se dispone con otras entidades relacionadas con la crisis (autoridades, servicios de emergencia, etc.) que también puedan ser fuente para los periodistas para limitar el riesgo de contradicciones informativas.
  8. Mantener informados, cuando es el caso, a empleados, proveedores, clientes…
  9. No eludir responsabilidades ni señalar culpables, lo cual NO significa asumir responsabilidades que incumben claramente a otros.
  10. No limitar el esfuerzo de comunicación a la fase “activa” de una crisis. Pasada ésta, suele quedar un gran camino por recorrer para recuperar la confianza de clientes, consumidores, vecinos, etc.

El documento completo que contiene este decálogo, está desarrollado por Carlos Lareau y se puede descargar en el siguiente enlace: Acción, reacción y emoción ante la catástrofe del Prestige.

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¿Estamos preparados para hacer frente a una crisis?

Jueves 8 febrero 2007

Una persona de Ibermutuamur a la que aprecio me ha pedido información sobre cómo actuar desde el punto de vista de comunicación, en caso de crisis. Y qué mejor que compartir en este blog algo de lo que sé sobre este tema. Lo primero de todo, hay un libro sencillo y accesible sobre esta materia que recomiendo: Y ahora ¿qué? Claves para gestionar una crisis y ¡salir fortalecido!, de Empresa Activa. Está escrito por Enrique Alcat, una de las personas que más saben sobre este tema.

Lo terrible es que el 95% de las empresas sufren a lo largo de su existencia, como mínimo, una crisis grave o una contingencia con efectos devastadores en la imagen pública, en la credibilidad y, sobre todo, en la cuenta de resultados. Y lo peor es que sólo el 10% de las que padecen algún problema grave aprovechan esta circunstancia para corregir errores, sacar conclusiones positivas y, además, salir fortalecidas. La clave está en la prevención.

Ante una crisis

¿Qué hacer?

  • Seguir las instrucciones del comité de crisis
  • Actitud serena y responsable
  • Los portavoces, únicos protagonistas.
  • Mensajes breves, claros y concisos.
  • Responder de forma rápida, pero no precipitada.
  • Recabar la opinión de técnicos y especialistas.
  • Confidencialidad.
  • Cuidar y proteger al personal interno.
  • Seguir la evolución de los hechos.
  • No responder a rumores.

¿Qué no hacer?

  • Mentir o especular. NUNCA.
  • Culpar a las víctimas.
  • Desviar la atención.
  • Asumir responsabilidades sin contrastar antes la realidad.
  • Querer afrontar la crisis en solitario.
  • Autorizar el acceso, sin control, a medios de comunicación.
  • Mostrar debilidad o inseguridad delante de los periodistas.
  • Filtrar rumores o intoxicar utilizando medios afines.
  • La callada por respuesta. El silencio no es rentable.

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Cómo crear un plan de comunicación interna

Viernes 2 febrero 2007

Estos días he estado un poco liado con un curso sobre cómo crear un plan de comunicación interna. Me he encontrado con buena gente, muy variada y enriquecedora. Y me he comprometido con ellos en darles más información sobre este tema al finalizar el curso -en este caso gratis-. Como lo prometido es deuda, aquí van algunos de los documentos más interesantes que hay sobre casos prácticos de comunicación interna en las empresas, contados por consultores y por las propias empresas:

1. La estrategia de comunicación interna en las instituciones sanitarias (Pablo Gonzalo – Alcor Consultores)

2. Comunicación interna en Iberdrola (José Luis González Besada – Iberdrola)

3. Plan de portavoces eficaces en Iberdrola (Esther Castaño – Dircom interna Iberdrola)

4. La comunicación interna en el grupo santander

5. ¿Quién comunica en las organizaciones?, las múltiples vertientes del plan de comunicación interna (José Alberto Mariñas – Estudio de comunicación)

6. Comunicaciones corporativas: comunicaciones internas (Ruth Tapia – Universidad de Chile)

Espero que os sean de utilidad a todos. Y si tenéis alguna duda, sabéis que estaré encantado de ayudaros. Suerte.

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